Entre crisis global y gasolina contenida: México apuesta por el regreso del Estado como garante del bienestar

Por Isabel Rodríguez

Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum envía al secretario de Hacienda a recorrer mercados y verificar precios, el mensaje es directo: la economía se mide en la mesa de las familias, no solo en cifras macroeconómicas. La instrucción no es menor; responde a reportes concretos de encarecimiento en productos básicos como el jitomate, la carne de res, cuyos precios en algunos puntos superan lo justificable incluso con el alza internacional del petróleo.

En este contexto, el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) entra nuevamente a revisión. El objetivo es cerrar filas entre gobierno, productores y comercializadores para evitar abusos y frenar incrementos injustificados en la canasta básica. La lógica es clara: nadie debe aprovecharse de la coyuntura internacional para golpear el bolsillo de la población.

A la par, el control del precio de los combustibles sigue siendo un eje central. Con la gasolina  cercana a los 24 pesos por litro y el diésel bajo mesas de estabilización, el gobierno busca amortiguar el impacto externo derivado de tensiones energéticas globales. De no existir esta intervención, el costo podría dispararse muy por encima, afectando toda la cadena de precios.

Así, entre mercados, combustibles y acuerdos con el sector productivo, se libra una batalla silenciosa pero decisiva: contener la inflación desde lo cotidiano.

“No cargues aquí”: el Estado que señala los abusos

Hoy, el Estado no solo regula: advierte, exhibe y toma partido. En un mercado históricamente opaco, la transparencia se convierte en herramienta de defensa popular. La decisión de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) coloca lonas en gasolineras con precios excesivos.

Decirle al consumidor “no cargues aquí” rompe con décadas de silencio institucional frente a abusos normalizados.

El modelo Tlaxcala: desarrollo con control público, no privilegios privados

El llamado “Polo del Bienestar” no es solo infraestructura; es una nueva lógica de desarrollo. Bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, se plantea un modelo donde el Estado no se retira, sino que dirige, planifica y conserva el control.
Frente al viejo paradigma neoliberal de abandono territorial, este esquema apuesta por ordenar el crecimiento urbano, garantizar servicios y evitar la especulación.

Deer Park: crisis contenida, pero no invisible

El derrame en la refinería de Petróleos Mexicanos en Texas abre una discusión más amplia, sobre la gestión de riesgos en la industria energética.
Aunque el gobierno asegura que “todo está bajo control”, el episodio recuerda que la soberanía energética también implica responsabilidad ambiental y vigilancia permanente, incluso fuera del territorio nacional.

México y la paz. Una postura frente a la crisis internacional. El respaldo al Papa León XIV frente a las críticas de Donald Trump

 En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, la postura de México es clara: diplomacia y paz. No es solo un gesto simbólico, es una definición de principios, el país se posiciona como una nación que apuesta por el diálogo, incluso cuando otras potencias optan por la confrontación.

Desapariciones: entre la presión internacional y la deuda interna

La próxima reunión con la Organización de las Naciones Unidas no será un trámite diplomático más. Será un momento de contraste entre lo que el Estado afirma y lo que las familias exigen.
Porque en México, hablar de desapariciones es hablar de una herida abierta donde la verdad y la justicia siguen siendo urgentes, no promesas.

Educación: la apuesta más ambiciosa del sexenio

La inversión histórica en becas —desde la Beca Rita Cetina hasta la Beca Benito Juárez— redefine el papel del Estado en la educación.
Aquí no se premia el mérito individual como filtro: se garantiza el acceso como derecho.
La apuesta es clara: que ningún estudiante abandone la escuela por falta de dinero. En un país marcado por desigualdades, esto no es asistencia: es transformación.

 España y la conquista: la disputa por la memoria

La próxima visita a España reabre un debate incómodo pero necesario: la narrativa histórica. Insistir en una visión desde los pueblos originarios no es anclarse al pasado, es reivindicar la dignidad histórica de quienes fueron silenciados.
Porque la memoria también es política, y quien la nombra, define el presente.

CONCLUSIÓN

Desde la Presidencia de la República se enfrentan los embates externos e internos para contener la inflación, proteger la economía familiar y actuar con responsabilidad frente a un entorno incierto.
No se trata solo de cifras, sino de decisiones que buscan defender la dignidad de las familias y mantener al pueblo informado con claridad y transparencia.