Morelia, Michoacán, a 22 de junio del 2026.- El Ayuntamiento de Morelia puso en marcha un nuevo Reglamento de Tránsito y Vialidad que marca un cambio de fondo en la forma de entender la movilidad urbana, al colocar a peatones, personas con discapacidad y ciclistas en el centro de las políticas públicas, además de implementar un modelo de Justicia Cívica que busca sustituir las multas económicas por trabajo comunitario y medidas educativas.
El nuevo ordenamiento fortalece la llamada jerarquía de la movilidad, un principio establecido en las leyes estatal y general en la materia, que reconoce que las calles deben priorizar a las personas más vulnerables. De esta manera, los peatones tendrán preferencia absoluta en cruces, esquinas y zonas de alta afluencia, seguidos por ciclistas, usuarios de vehículos no motorizados y transporte público, mientras que el automóvil particular queda al final de la escala de prioridades.
Entre las nuevas disposiciones destaca la prohibición de obstruir banquetas con vehículos, motocicletas o mercancías, al considerarse espacios exclusivos para el tránsito peatonal. Asimismo, los conductores deberán detenerse completamente al realizar giros cuando exista una persona cruzando la vialidad, incluso si cuentan con luz verde en el semáforo.
El reglamento también incorpora por primera vez una regulación específica para scooters eléctricos, monopatines y bicicletas asistidas, que deberán circular por ciclovías o, en ausencia de éstas, utilizar el carril derecho de las vialidades. Los automovilistas estarán obligados a mantener una distancia mínima de 1.5 metros al rebasarlos. Además, estos vehículos no podrán circular por banquetas, plazas públicas, portales, andadores peatonales ni por carriles centrales del Periférico o pasos a desnivel. Sus usuarios deberán portar casco, utilizar luces o reflejantes durante la noche y abstenerse de usar teléfonos celulares o audífonos mientras conducen.
Otro de los cambios más relevantes es la implementación de un esquema de Justicia Cívica para las infracciones de tránsito. A partir de ahora, los agentes de vialidad ya no podrán resolver sanciones directamente mediante pagos en la vía pública. En su lugar, entregarán una boleta de infracción que funcionará como citatorio para una audiencia ante un Juez Cívico, quien analizará cada caso y podrá sustituir las sanciones económicas por trabajo comunitario o cursos obligatorios de educación vial.
Las autoridades municipales consideran que este modelo contribuirá a reducir prácticas de corrupción y extorsión conocidas popularmente como “mordidas”, además de fomentar una cultura de responsabilidad ciudadana.
En materia de seguridad vial, el reglamento establece nuevos criterios para la operación del alcoholímetro, que contará con puntos de revisión permanentes. El límite permitido para conducir será inferior a 0.25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Dependiendo del nivel detectado, los infractores podrán ser sancionados con trabajo comunitario o arrestos de hasta 36 horas, mientras que quienes superen el límite máximo enfrentarán arresto obligatorio e inconmutable debido al riesgo que representan para terceros.
Aunque las nuevas disposiciones permiten sustituir algunas sanciones por actividades comunitarias, los gastos derivados del uso de grúas y corralones deberán ser cubiertos por los propietarios de los vehículos, salvo casos excepcionales determinados por la autoridad competente.
Especialistas y colectivos ciudadanos destacaron que el nuevo reglamento es resultado de años de trabajo de organizaciones civiles, activistas, académicos y ciudadanos que impulsaron una visión de movilidad centrada en las personas. Sin embargo, coincidieron en que el principal desafío será garantizar su correcta aplicación, mejorar la infraestructura urbana y convertir estos nuevos derechos en una realidad cotidiana para quienes caminan, utilizan silla de ruedas, se trasladan en bicicleta o dependen del transporte público.
Con esta reforma, Morelia busca avanzar hacia una ciudad más segura, accesible y sustentable, donde el espacio público deje de estar dominado exclusivamente por el automóvil y se convierta en un entorno más equitativo para todas las personas.









