LA SOBERANÍA EN TIEMPOS DE ASEDIO

Por Celfia Duarte Casarez

De Rusia a América Latina: cuando las sanciones se vuelven un arma política

La reciente carta del expresidente Andrés Manuel López Obrador dirigida a la presidenta Dra. Claudia Sheinbaum, respecto a Donald Trump abre un debate que va más allá de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. El exmandatario advierte sobre prácticas injerencistas disfrazadas de combate al narcotráfico y la migración, y cuestiona el endurecimiento de la política estadounidense hacia México.

La experiencia de Rusia tras las sanciones occidentales demuestra que los bloqueos económicos no siempre producen la rendición política esperada. Moscú respondió fortaleciendo cadenas productivas nacionales, diversificando mercados hacia Asia, ampliando acuerdos energéticos y reduciendo gradualmente su dependencia financiera de Occidente. Más allá de las diferencias ideológicas o geopolíticas, la lección es clara: la soberanía se defiende construyendo autonomía económica.

América Latina frente al Nuevo Intervencionismo

Desde una visión latinoamericanista, resulta imposible ignorar que la historia de nuestra región está marcada por presiones externas, golpes de Estado, bloqueos económicos y campañas de desestabilización contra gobiernos que cuestionan el modelo neoliberal.

La carta del expresidente López Obrador sostiene que existen actores en Washington interesados en debilitar a Morena y fortalecer a la oposición mexicana. Independientemente de que cada persona comparta o no ese diagnóstico, la discusión de fondo es legítima: ¿hasta qué punto una potencia extranjera debe influir en la vida política de las naciones soberanas?

Hoy, México, Brasil y Colombia representan gobiernos que han impulsado agendas progresistas con distintos matices. Para muchos sectores de izquierda, la presión diplomática, mediática y económica sobre estos proyectos forma parte de una disputa continental entre modelos de desarrollo y visiones de sociedad.

Una Agenda de Dignidad para México

La verdadera soberanía; se construye mediante decisiones estratégicas capaces de reducir la dependencia económica, financiera, tecnológica y política respecto de las grandes potencias. La experiencia de diversos países sometidos a bloqueos, sanciones o presiones externas demuestra que la resistencia efectiva se sustenta en la autosuficiencia nacional y en la diversificación de alianzas internacionales.

México debe abrir un debate serio sobre las medidas necesarias para fortalecer su capacidad de decisión frente a cualquier forma de injerencia extranjera.

Entre las acciones que distintos países han impulsado para fortalecer su independencia destacan:

• Revisar de manera profunda las relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado de Israel, particularmente ante las acusaciones y denuncias internacionales por graves violaciones a los derechos humanos en Gaza. Desde una visión soberanista, esto implica también cuestionar los vínculos económicos y militares que fortalecen los intereses geopolíticos de las potencias que respaldan dichas acciones.

• Alcanzar la soberanía alimentaria como una prioridad nacional urgente, fortaleciendo al campo mexicano, protegiendo la producción nacional y garantizando la seguridad alimentaria del pueblo.

• Impulsar una industrialización estratégica que permita reducir la dependencia de importaciones, fortalecer las cadenas productivas nacionales y generar empleos de alto valor agregado.

• Abrir el debate sobre el papel del sistema financiero en el desarrollo nacional, incluyendo propuestas orientadas a recuperar mayores capacidades de control público sobre los sectores estratégicos de la banca y el crédito.

• Profundizar la integración económica, científica, tecnológica y comercial con América Latina, Asia, África y otras regiones del mundo para diversificar mercados y reducir dependencias unilaterales.

• Promover una auténtica revolución científica y tecnológica que permita a México generar conocimiento propio, desarrollar innovación nacional y garantizar su soberanía digital.

• Fortalecer las empresas públicas como instrumentos estratégicos para el desarrollo económico, la redistribución de la riqueza y la protección de sectores fundamentales para la nación.

La independencia económica es la base de la independencia política. Sin soberanía productiva, alimentaria, financiera, energética y tecnológica, no existe la autodeterminación de los pueblos.

Frente a un escenario internacional cada vez más marcado por disputas geopolíticas, presiones económicas y formas renovadas de intervencionismo, México debe actuar con dignidad, autonomía y visión de largo plazo.

¡No al injerencismo extranjero!