Uruapan: predial, viudas incómodas y aspirantes con sudor frío

Por Tacho Ledesma

En la política michoacana hay dos estaciones: la de lluvias… y la de sospechas. Y en Uruapan, por lo visto, ambas llegaron al mismo tiempo.

La presidenta municipal Grecia Quiroz salió a redes con tono de arenga, de esos que se pronuncian con el ceño fruncido y la historia a cuestas: que la quieren enjuiciar políticamente, que la quieren callar, que no han atrapado a los verdaderos culpables del asesinato de Carlos Manzo. Y todos entendimos, sin que lo dijera, a quiénes apunta el dedo: Morón, Godoy y Campos.
El mensaje no traía nombres, pero sí destinatarios.

La escena es peculiar: mientras unos piden revisar el aumento del predial en Uruapan, otros revisan quién sube o baja en la carrera por la gubernatura. Y entre tanto, el fantasma del quebranto en el Ayuntamiento camina como rumor de pasillo: nadie lo ve, pero todos lo oyen.

Los diputados locales acudieron a la Auditoría Superior de Michoacán a preguntar por los números del predial, que subieron como espuma de michelada en feria patronal y el secretario de Gobierno ya dijo que se investigará. Es decir: mientras Grecia denuncia persecución política, la burocracia revisa facturas.
Clásico duelo entre narrativa y contabilidad.

Pero el verdadero nervio de la semana no está en el predial, sino en el 2027.
Porque en cuanto se anunció que Rocío Bárcena Molina arbitrará el proceso interno de Morena, el llamado “bloque de Morón” empezó a caminar como quien pisa brasas.
Hay versiones esas que siempre “nos cuentan”, de que el senador Raúl Morón no solo pierde preferencia, sino que podría ser el sacrificado del CEN. Otra vez.

Mientras tanto, el tablero se mueve:
– El Movimiento del Sombrero de Grecia Quiroz crece en arraigo.
– La columna “Bajo Reserva” ya habló de un plan B en Morena.
– Y en ese plan B empieza a sonar fuerte un nombre: Fabiola Alanís Sámano.

Dicen que cuando el río suena… no es que lleve agua, es que ya trae candidatura.
Y todo indica que la moneda puede caer del lado femenino.

Para darle más sabor al caldo, desde el mismo “bloque moronista” ya hay voces nerviosas. La diputada Itzé Camacho declaró que no confía en la dirigencia estatal de Morena porque “los dados están cargados”, aunque sí confía en la dirigencia nacional y en la presidenta. Es decir: desconfío de los de aquí, pero confío en los de allá.
Federalismo emocional.

En resumen:
Uruapan discute predial, justicia y complots.
Morelia discute candidaturas.
Y en los cafés políticos ya se murmura que el perfil para Morena en 2027 podría ser mujer.

Sospecho con el pecho, que para estas cosas es buen radar, que el tablero ya está inclinado.
Febrero apenas calienta, pero la contienda ya huele a junio.
Y mientras unos piden auditorías, otros afinan discursos.

En Michoacán, la política es así:
primero el drama, luego la encuesta…
y al final, la candidatura.