La patria no se corrige con fuego ajeno

Por Arafi Arroniz

Que manera de arrancar el año.

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar de miserias a la América en nombre de la libertad, ninguna nación extranjera tiene derecho a imponer su fuerza sobre un pueblo que aún resiste, pues cuando una potencia bombardea a otra tierra americana, no hiere solo a un gobierno, hiere la dignidad de todo un continente.

Ninguna nación que se diga libre puede imponer su voluntad con bombas, ya que el verdadero peligro no es solo militar, sino moral y cultural: la normalización de que América Latina sea tutelada.

Cómo diría Salvador Allende

“Ser fuerte no da derecho a ser juez, jurado y verdugo de otros pueblos.”

La intervención extranjera destruye cualquier posibilidad de salida democrática, creo firmemente que la fuerza externa siempre radicaliza y empobrece, este ataque, no es contra Venezuela: es contra la dignidad de los pueblos de América Latina, el imperialismo Yankee confirmaría que actúa cuando no puede controlar políticamente.

No nos engañemos, ninguna bomba cae por error ni por caridad, cuando una potencia extranjera hiere la tierra de un pueblo americano, pretende herir también su espíritu , medir y subordinar a América Latina.

La historia es clara

– No se puede liberar a un pueblo destruyendo su territorio.

– La intervención externa no empodera al pueblo, lo subordina.

– Las sanciones y ataques castigan más a la población que a las élites.

– Las potencias no intervienen para democratizar, sino para reordenar intereses.

-Las intervenciones externas: Destruyen infraestructura, Empobrecen a la población, Fortalecen élites dependientes

La salida debe ser popular, interna y latinoamericana.

Venezuela Libre..!