Por: Celfia Duarte Casarez
Está por amanecer el 2026 y el corazón latiendo en nuestros pueblos como un tambor que nunca cesa. Este año nuevo no es un calendario más: es la vida que quiere ser más que una cifra de mercado, es la esperanza de millones que sienten en la sangre que el mundo puede ser distinto. Desde México hasta la Tierra del Fuego, llevo estos siete deseos para nuestra América Latina, porque el amor que nos hace pueblo también es lucha.
Deseo #1. Que en este 2026 la guerra no quede impune
No puede haber paz verdadera mientras gobiernos imperialistas sigan ejecutando guerras, golpes de Estado e intervenciones que dejan cuerpos sin nombre y pueblos sin futuro. Donald Trump, cuya política exterior ha escalado ataques y despliegues militares en el Caribe y el Pacífico con decenas de embarcaciones destruidas y más de 80 personas muertas en estas operaciones militares en aguas internacionales ejemplifica ese intervencionismo que debemos cuestionar (CNN Newsource reportó 22 botes destruidos y 83 muertos; operaciones sin respaldo del derecho internacional). (KVIA, 2025).
Deseo que, en este 2026, organismos internacionales obliguen a rendir cuentas a quienes han usado la fuerza para saquear, intervenir y desestabilizar gobiernos soberanos.
Deseo #2. Que ningún pueblo se acostumbre a vivir de rodillas
Ecuador, Chile, Bolivia, Perú y Argentina: territorios donde la “democracia” con rostro de interés por el litio quiso silenciar al pueblo. En Bolivia, el primer decreto económico elevó la gasolina hasta 86 % y el diésel más de 160 %, golpeando al bolsillo popular. En Argentina, el ajuste retiró derechos sociales y esfumó pensiones de adultos mayores frente a una inflación superior al 80 %. En Chile, la celebración del triunfo de Kast fue un acto cerrado de élites, lejos del pueblo.
Que el 2026 les dé claridad para no renunciar al sueño de justicia social, para construir desde abajo, para levantarse sin miedo ante los viejos fantasmas del neoliberalismo. Este deseo es una llama que arde en los barrios, en las asambleas, en las plazas donde la gente común decide su destino. Que el 2026 no apague la lucha ni la memoria.
Deseo #3. Que dejemos de comprar balas y empecemos por construir futuro
Mientras armas lleguen a manos de carteles, ejércitos y potencias que saquean territorios y sostienen guerras, nuestra región seguirá siendo cómplice de la violencia global. Es hora de exigir que nuestras compras no financien muerte, que nuestra voz se alce por la vida. El capital no debe atravesar fronteras si mata en nombre del mercado o la geopolítica.
Deseo #4. Que la justicia social llegue a cada rincón de América Latina
Venezuela ha registrado crecimiento económico: cifras oficiales estiman expansiones del 6.5 % al 9 % del PIB durante 2025, liderando la región según reportes macroeconómicos un impulso que debe traducirse en bienestar real para la gente y no en beneficencia para pocos. (UNDP, 2025).
México, Brasil y otros países han logrado avances significativos en reducción de pobreza. En México, más de 13.4 millones de personas salieron de la pobreza entre 2018 y 2024, gracias a políticas de salario y programas sociales que han provocado una caída cercana al 29.6 % en los índices de pobreza.(INEGI, 2025)
Que estas cifras se conviertan en dignidad real: educación, salud, vivienda, cultura.
Deseo #5. Que veamos más allá del norte
América Latina no es patio trasero de nadie. Hay un imperio en decadencia que nunca nos ha querido ni como aliados ni como amigos, y es momento de un giro geopolítico constructivo: unirnos para fortalecer nuestras economías, intercambios y relaciones con Europa, Asia, África y otras regiones que respeten nuestra soberanía. No para derrocar por la fuerza, sino para construir alternativas desde abajo.
Deseo #6. Que todas y todos vivíamos con dignidad
Deseo que en 2026 el derecho a salud universal, educación de calidad, vivienda digna y acceso a la cultura y al deporte sea una realidad palpable. Que el desarrollo humano deje de ser una etiqueta y sea experiencia cotidiana de nuestras niñas, niños, jóvenes y adultos. Que cada niño latinoamericano pueda decir: “Tengo futuro aquí”.
Deseo #7. Que cada pueblo o nación de América reescriba su propia historia
Nuestra historia lleva cicatrices profundas: explotación, saqueo, invasión, exilio, dolor. Pero como dijo Eduardo Galeano, “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”
Este 2026, que caminemos más cerca de esa utopía sin perder el corazón, sin ceder ante el imperio en decadencia, sin olvidar que un mundo más justo es posible porque nos lo debemos los unos a los otros.








