Back to the Beginning: Black Sabbath se despide en su tierra natal con el concierto más grande del metal

6 de julio de 2025.- El rugido de 40 mil gargantas y la distorsión inmortal de las guitarras anunciaron el final de una era: Black Sabbath, la banda que dio origen al heavy metal, ofreció anoche su último concierto bajo el nombre “Back to the Beginning”, un emotivo y apoteósico regreso a casa en el estadio Villa Park, donde todo comenzó hace más de 50 años.

Formados en 1968 por Tony Iommi, Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward, Black Sabbath dijo adiós desde su ciudad natal con una velada que se convirtió en historia viva del metal, acompañados por invitados de lujo: Metallica, Pantera, Slayer, Gojira, Alice in Chains, Lamb of God, Anthrax y Mastodon rindieron tributo a los padres fundadores del género que definió a generaciones enteras.

Desde días antes, las calles de Birmingham se tiñeron de negro. Las redes sociales fueron tomadas por imágenes de músicos y fans que peregrinaron hasta el corazón de Inglaterra para presenciar el cierre de un ciclo que cambió la historia de la música.

La entrada del príncipe de las tinieblas, Ozzy Osbourne, fue tan majestuosa como inquebrantable. A pesar de su estado de salud, le fue diagnosticado Parkinson hace seis años, Ozzy apareció en un trono sobre ruedas, impulsado por una plataforma oculta, mientras los coros de Carmina Burana llenaban el estadio, provocando una ovación ensordecedora.

El concierto fue dirigido musicalmente por el icónico guitarrista Tom Morello (Rage Against the Machine, Audioslave), quien había prometido “el mejor espectáculo de heavy metal de todos los tiempos”, y cumplió. La noche inició con “I Don’t Know”, himno de la etapa solista de Ozzy, seguido por clásicos como “Mr. Crowley” y “Suicide Solution”, acompañado por Tommy Clufetos, Mike Inez, Adam Wakeman y Zakk Wylde.

Pero el clímax llegó cuando los miembros originales de Black Sabbath se unieron en el escenario para interpretar los himnos que definieron al metal: “Paranoid”, “War Pigs”, “Iron Man” y “Children of the Grave” retumbaron como si el tiempo no hubiera pasado.

Más allá del espectáculo, la noche tuvo un noble propósito: todas las ganancias serán donadas equitativamente a tres causas benéficas: Cure Parkinson’s, Birmingham Children’s Hospital y Acorn Children’s Hospice.

Con “Black Sabbath” cerrando el set, y Ozzy gritando un último “We love you all!”, las luces se apagaron dejando claro que no sólo fue el fin de un concierto, sino el final de una leyenda.

“Este no fue un adiós. Fue un hasta siempre. Porque el metal, como Black Sabbath, nunca muere”, escribió James Hetfield (Metallica) en sus redes sociales tras el concierto.

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