Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 7 de septiembre de 2026.– Para los productores de guayaba del Oriente de Michoacán, la Indicación Geográfica que reconoce el origen y las características de su fruto representa una oportunidad para dar un nuevo paso: dejar de competir únicamente por volumen y comenzar a posicionar su producción por su calidad, identidad territorial y origen, con la mira puesta en nuevos mercados nacionales e internacionales.
Con este propósito, productores de dicho fruto sostuvieron una reunión de trabajo con autoridades de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) y de la Casa de las Artesanías de Michoacán (Casart), para analizar alternativas que permitan aprovechar comercialmente la protección otorgada a las “Guayabas del Oriente de Michoacán”.
La Indicación Geográfica, cuya Declaración General de Protección fue publicada en septiembre de 2025, reconoce el vínculo entre el producto y el territorio donde se cultiva, pero para los agricultores el desafío ahora es convertir ese reconocimiento en mejores oportunidades de comercialización y mayor valor para su trabajo.
En la reunión, la directora de Desarrollo Empresarial y Economía Social de la Sedeco, Blanca Morelos, destacó la necesidad de acompañar a los productores en el aprovechamiento de esta protección y en la construcción de estrategias que permitan posicionar el producto.
En este esfuerzo participa también Cástor Estrada Robles, director general de la Casa de las Artesanías de Michoacán y vicepresidente para Latinoamérica de oriGIn, organización internacional vinculada con la protección y promoción de productos con Indicación Geográfica.
Durante el encuentro se planteó la posibilidad de que las Guayabas del Oriente de Michoacán se integren a los espacios de promoción de oriGIn, lo que abriría una ventana para dar a conocer el producto entre organizaciones y mercados de América Latina.
Para los productores michoacanos, esta posibilidad adquiere especial relevancia porque permitiría que una fruta que ya cuenta con reconocimiento oficial por su vínculo con el territorio pueda comenzar a construir una estrategia de posicionamiento más allá de las fronteras estatales.
La apuesta es que la guayaba no salga al mercado como una fruta más, sino como un producto identificado con una región, una historia productiva y características particulares.
El reto, ahora, será que el reconocimiento obtenido se traduzca en organización, mercados y mejores ingresos para quienes mantienen viva esta actividad agrícola en el Oriente del estado.
Porque detrás de la Indicación Geográfica no sólo está una fruta con características particulares: están miles de horas de trabajo en los huertos, familias productoras y comunidades que buscan que el valor de su producción permanezca en el territorio y encuentre nuevas oportunidades fuera de él, se destacó en la reunión.








