Ciudad de México, 11 de junio de 2026.- La Selección Mexicana comenzó con el pie derecho su participación en la Copa Mundial de la FIFA 2026 al derrotar 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural, disputado ante más de 80 mil aficionados en el renovado Estadio Ciudad de México, escenario que volvió a colocarse en el centro de la historia del futbol mundial.
El antiguo Estadio Azteca, considerado uno de los recintos más emblemáticos del planeta, se convirtió en el primer estadio en albergar tres inauguraciones mundialistas, consolidando una trayectoria que incluye las coronaciones de Pelé en 1970 y Diego Armando Maradona en 1986.
La noche estuvo marcada por la emoción y el simbolismo. Sobre el césped que ha sido testigo de algunas de las gestas más importantes del futbol internacional, México rompió una deuda histórica: ganar por primera vez un partido inaugural de una Copa del Mundo.
El equipo dirigido por Javier Aguirre tomó ventaja desde los primeros minutos gracias a una anotación de Julián Quiñones, quien respondió a la confianza del cuerpo técnico con un gol que desató la celebración en las tribunas y en miles de hogares mexicanos.
El delantero, nacido en Colombia y naturalizado mexicano, abrió el marcador al minuto siete, encendiendo la ilusión de una afición que esperaba un inicio contundente en casa.
Ya en la segunda mitad, Raúl Jiménez amplió la ventaja y selló la victoria mexicana. El atacante rompió una larga sequía mundialista y dedicó su anotación al cielo, en memoria de su padre, en uno de los momentos más emotivos del encuentro.
Sudáfrica terminó el partido con dos jugadores expulsados, situación que facilitó el control del juego para el conjunto nacional. Sin embargo, la alegría mexicana no fue completa, ya que el defensa y capitán César Montes vio la tarjeta roja en los minutos finales, por lo que se perderá el siguiente compromiso del Tri.
Más allá del resultado, la jornada tuvo un profundo significado histórico. El Estadio Ciudad de México volvió a demostrar por qué es considerado un templo del futbol. El inmueble sobrevivió al devastador terremoto de 1985, fue escenario del legendario “Partido del Siglo” entre Italia y Alemania Occidental en 1970, y presenció las inolvidables hazañas de Maradona en 1986.
Ahora, cuatro décadas después de aquella Copa del Mundo, el coloso de Santa Úrsula volvió a ser protagonista de una página memorable para el futbol mexicano.
Con este triunfo, México suma sus primeros tres puntos y se coloca en una posición favorable dentro de su grupo. El próximo desafío será ante Corea del Sur, en un encuentro que podría acercar al conjunto nacional a la siguiente ronda.
La fiesta mundialista ya comenzó, y México ha dado el primer golpe sobre la mesa. Con una victoria histórica, el Tri ilusiona a millones de aficionados y demuestra que quiere ser protagonista en la Copa del Mundo que se juega en casa.








