Por Tacho Ledesma
Dicen que en política lo difícil no es poner reglas… lo difícil es cumplirlas. Y este fin de semana en la Asamblea Nacional de Morena en la Ciudad de México se hizo justamente eso: poner las reglas del juego rumbo a 2027.
Las instrucciones quedaron clarísimas, casi como manual de primaria:
no espectaculares, no despensas, no campañas adelantadas, no ataques entre compañeros, no fake news, no linchamientos digitales y esta me encanta, no simular pertenecer a un grupo vulnerable para sacar ventaja. Es decir, básicamente Morena publicó un reglamento que podría resumirse en una sola frase: “Compórtense como adultos, por favor.”
Y si hablamos de Michoacán, el asunto se vuelve todavía más interesante. Porque aquí el boleto más codiciado no está en la oposición, sino dentro del propio Morena. Quien resulte candidato o candidata tiene prácticamente medio camino recorrido. El verdadero riesgo no está afuera… está entre los propios aspirantes.
Porque todos sabemos que cuando empieza la competencia interna, la tentación aparece:
un empujoncito en redes, una filtración aquí, un rumor allá, un meme malintencionado… y de pronto la campaña se convierte en una pelea de barrio digital. Por eso las reglas fueron clarísimas: nada de campañas negras.
Pero apenas se publicaron las normas y ya empezaron los ejercicios de memoria selectiva. El siempre combativo Fidel Calderón Torreblanca salió a pedir, sin anestesia, que Carlos Torres Piña y Gladyz Butanda Macías renuncien a sus cargos públicos si quieren competir.
La petición suena a “piso parejo”, lo cual no está mal. El problema es que las reglas recién aprobadas dicen algo interesante:
no usar recursos públicos y no desprestigiar a otros aspirantes. Y aquí es donde la política entra en ese terreno fascinante donde todos piden reglas… pero cada quien las interpreta como si fueran poesía experimental.
Además, el propio documento también advierte algo curioso: no simular pertenecer a grupos vulnerables para sacar ventaja política. Y ahí algunos recordaron que en política la memoria suele ser corta… pero los archivos de internet son eternos, ¿verdad Fidel?.
Mientras tanto, del otro lado del tablero, el Partido Acción Nacional anda buscando candidato como quien busca wifi en zona rural: con esperanza pero sin señal clara.
El diputado José Manuel Hinojosa Pérez lanzó la idea de que la oposición debería respaldar al perfil más competitivo, aunque no sea panista. Y ahí soltó dos nombres: el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, o la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz García.
Traducción política: “si nuestro caballo no gana… pues nos subimos al que vaya adelante”. Nada nuevo bajo el sol.
Así que el escenario es claro: Morena ya tiene calendario y reglas. Las fechas están marcadas:
- 22 de junio – coordinaciones estatales
- 3 de agosto – distritos federales
- 21 de septiembre – coordinaciones municipales
- 8 de noviembre – distritos locales
Un cronograma que, en teoría, debería garantizar orden, disciplina y civilidad. En teoría.
Porque en política mexicana siempre existe una ley no escrita que supera a cualquier reglamento interno: la ambición nunca lee el instructivo completo.
Así que veremos qué pasa en los próximos meses. Si Morena logra hacer algo verdaderamente revolucionario —cumplir sus propias reglas— o si terminamos viendo el deporte favorito de la política nacional: la guerra interna que termina dándole vida a la oposición. Porque ya lo decía un viejo operador electoral: En política puedes perder contra tus adversarios… pero es imperdonable perder contra tus propios compañeros.








