Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 31 de octubre de 2026.- El agua también tiene un lugar en la memoria de los pueblos. Este año, el Altar de Día de Muertos del Poder Judicial de Michoacán coloca en el centro de su representación a los manantiales de Urandén, comunidad purépecha del Lago de Pátzcuaro, mediante una ofrenda flotante que vincula la tradición de honrar a quienes han fallecido con la importancia de preservar una de las mayores riquezas naturales de la región.
La propuesta, cuya idea tiene su origen en una de las islas del lago, fue explicada por Martha Luz Corona Bustos, directora de Archivos del Poder Judicial del Estado, quien destacó que la intención es reconocer los trabajos de recuperación y rehabilitación de los manantiales de Urandén, así como recordar el valor del agua para la vida comunitaria, la cultura y el equilibrio ambiental.
La elección no es casual. En las comunidades ribereñas del Lago de Pátzcuaro, el agua ha sido históricamente sustento, espacio de convivencia y elemento fundamental de la relación entre las personas y su territorio. Los manantiales, además de alimentar los cuerpos de agua, forman parte de un paisaje cultural en el que se han desarrollado actividades productivas, conocimientos comunitarios y tradiciones transmitidas entre generaciones.
Por ello, recuperar estos espacios significa mucho más que devolverles su belleza natural. Representa contribuir a la conservación de los ecosistemas, fortalecer las condiciones de vida de las comunidades y proteger un patrimonio biocultural cuya continuidad depende también de la disponibilidad y calidad del agua.
La ofrenda flotante convierte ese mensaje en una expresión simbólica: mientras el Día de Muertos convoca a recordar a quienes nos antecedieron, los manantiales evocan la continuidad de la vida y la responsabilidad colectiva de cuidar los recursos que harán posible el futuro de las nuevas generaciones. La memoria de los antepasados y la defensa del territorio encuentran así un punto de encuentro.
Corona Bustos también destacó el trabajo del personal del Archivo y Museo Histórico, cuyos preparativos comenzaron desde septiembre. La institución mantiene esta tradición desde hace más de dos décadas y, de acuerdo con la directora, el altar ha recibido alrededor de 25 mil visitantes estatales, nacionales y extranjeros.
La ofrenda integra otros elementos de profundo significado cultural. El arco representa el portal simbólico entre el mundo de los vivos y el de los muertos; el cempasúchil guía a las ánimas con su color y aroma; la flor de nube se relaciona con la pureza y la inocencia, y el terciopelo evoca el duelo y la solemnidad. Las frutas y las mazorcas expresan el agradecimiento por los frutos de la tierra; el pan de muerto recuerda el ciclo de la vida, mientras las veladoras y el copal representan la luz que orienta y la purificación del espacio.
El altar también permite reconocer el encuentro histórico entre las concepciones prehispánicas de la muerte y las tradiciones católicas, así como la manera en que esta celebración se convirtió en una de las expresiones más representativas de la identidad mexicana.
El Altar de Día de Muertos del Poder Judicial permanecerá abierto al público del 31 de octubre al 2 de noviembre, de 10:00 a 20:00 horas, en el Palacio de Justicia del Centro Histórico, ubicado en Portal Allende número 267, en Morelia. La entrada es gratuita.
Este año, la ofrenda invita a mirar más allá de sus flores, alimentos y símbolos: recuerda que honrar la memoria también implica cuidar aquello que sostiene la vida. En Urandén, los manantiales representan precisamente esa herencia natural y cultural que Michoacán tiene la responsabilidad de preservar.









