22 de agosto de 2025.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el viernes que las preocupaciones sobre seguridad nacional y privacidad en torno a TikTok y a su empresa matriz china, ByteDance, están “altamente sobrevaloradas”. Al mismo tiempo, confirmó que continuará ampliando los plazos para que la plataforma encuentre un comprador estadounidense.
El Congreso había aprobado una prohibición nacional de TikTok, condicionada a que ByteDance vendiera su participación mayoritaria, medida que fue avalada incluso por la Corte Suprema. Sin embargo, Trump ha prorrogado ya tres veces la fecha límite durante su segundo mandato. La nueva fecha se fijó para el 17 de septiembre.
“Vamos a vigilar las preocupaciones de seguridad”, dijo el mandatario ante la prensa, antes de añadir: “Tenemos compradores, compradores estadounidenses. Hasta que la complejidad de las cosas se resuelva, simplemente extendemos un poco más”.
Tres prórrogas en dos años
La primera extensión ocurrió el 20 de enero de 2025, día en que Trump asumió el cargo, mediante una orden ejecutiva que permitió reactivar TikTok después de que la plataforma quedara temporalmente inactiva por la entrada en vigor de la prohibición.
La segunda prórroga fue en abril, cuando la Casa Blanca consideraba inminente un acuerdo para escindir TikTok en una nueva compañía con capital estadounidense. Ese plan fracasó cuando China se retiró de la negociación tras el anuncio de nuevos aranceles impuestos por Trump.
La tercera extensión, anunciada ahora, coloca nuevamente en la mesa la incertidumbre sobre el futuro de la aplicación en Estados Unidos, pese a su popularidad entre millones de usuarios, especialmente jóvenes.
Un juego político y comercial
La pugna por TikTok refleja el delicado equilibrio entre intereses de seguridad nacional y presiones comerciales en la relación Washington–Pekín. Mientras la Casa Blanca mantiene la narrativa de “vigilar riesgos”, Trump ha optado por flexibilizar los plazos, con el argumento de evitar decisiones apresuradas y facilitar un eventual acuerdo de compra con inversionistas estadounidenses.
Por ahora, el destino de la plataforma más influyente en redes sociales permanece en suspenso, pendiente de si ByteDance acepta vender su participación mayoritaria o si Trump seguirá postergando la fecha límite.







