Tensión diplomática: Bukele exige aclaración a México por avioneta con droga; responde García Harfuch

Una nueva fricción diplomática surgió entre El Salvador y México, luego de que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, exigiera públicamente una “aclaración y rectificación inmediata” al Gobierno mexicano por haber señalado que una avioneta con droga, asegurada en Colima, había salido de su país.

La molestia del mandatario centroamericano se desató tras las declaraciones del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien afirmó el martes 8 de julio en la conferencia matutina presidencial que la aeronave “procedía de El Salvador”. En respuesta, Bukele negó que el avión haya partido de su territorio y anunció el llamado a consultas de su embajadora en México, Delmy Cañas Orellana.

“La avioneta sobrevoló el océano Pacífico y jamás tocó territorio salvadoreño”, aseguró Bukele a través de un mensaje en la red social X, exigiendo una postura clara del gobierno mexicano.

Ante esta exigencia, Omar García Harfuch respondió también mediante X, con una explicación técnica detallada:

“A las 13:00 horas del 3 de julio, el Centro Nacional de Vigilancia (CENAVI) detectó una traza de interés a 200 kilómetros al sur de San Salvador, El Salvador, como puede apreciarse en la gráfica de seguimiento”, señaló el funcionario.

Agregó que, con base en esa información, se activó un operativo desde varias bases aéreas mexicanas para interceptar la aeronave, la cual finalmente aterrizó en una pista clandestina en Tecomán, Colima.

Durante el operativo, elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional aseguraron 427.65 kilogramos de cocaína, además de detener a tres personas de nacionalidad mexicana.

García Harfuch subrayó que el rastro detectado por radar no implica necesariamente que el avión haya despegado de El Salvador, pero sí que fue identificado al sur de ese país. Finalizó su mensaje reiterando el respeto del Gobierno de México hacia el pueblo salvadoreño.

Este cruce de declaraciones marca un momento de tensión entre ambos países y pone sobre la mesa las complejidades del combate regional al narcotráfico, en medio de exigencias de precisión y cooperación diplomática. Hasta el momento, no se ha informado si la aclaración es suficiente para el gobierno de Bukele o si la situación escalará a niveles mayores.