18 de octubre del 2025.- Miles de personas salieron a las calles este sábado en más de dos mil ciudades de Estados Unidos para participar en las manifestaciones “No Kings” (No a los Reyes), una jornada de protestas masivas contra las políticas del presidente Donald Trump y lo que los organizadores califican como un giro autoritario del Gobierno federal.
Se trata de la tercera gran movilización nacional desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, y de acuerdo con reportes preliminares, podría convertirse en la más numerosa hasta ahora.
Las marchas se desarrollaron de manera simultánea en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Seattle, Miami, Atlanta y Washington D.C., donde los manifestantes portaban pancartas con mensajes como “Nada es más patriótico que protestar” o “Resiste al fascismo”.
En muchos lugares, las concentraciones adquirieron el tono de fiestas callejeras con música, performance y consignas que defendían la libertad, la diversidad y los derechos civiles.
Los organizadores explicaron que el lema “No Kings” busca denunciar la concentración del poder en el Ejecutivo y recordar que Estados Unidos no fue fundado para tener monarcas, sino un sistema de contrapesos y rendición de cuentas.
Las protestas ocurren en medio del cierre parcial del Gobierno federal, que ha paralizado programas y servicios públicos, afectando a cientos de miles de trabajadores y familias.
Según los organizadores, el cierre refleja el enfrentamiento creciente entre el Ejecutivo y el Congreso, así como la manera en que el presidente ha utilizado su poder para presionar a los tribunales y debilitar instituciones.
“Estamos viendo un intento de desmantelar la democracia desde dentro”, señalaron los voceros del movimiento No Kings en un comunicado difundido en redes sociales.
Mientras las manifestaciones se extendían por todo el país, Donald Trump permanecía en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, sin emitir declaraciones públicas directas sobre las protestas.
Líderes republicanos respondieron calificando las movilizaciones como una expresión de “odio hacia Estados Unidos”, y defendieron las políticas del mandatario como parte de un esfuerzo por “restaurar el orden y la soberanía nacional”.
El movimiento No Kings surge como una nueva ola de resistencia cívica en un país cada vez más polarizado, donde sectores de la sociedad civil —feministas, ambientalistas, estudiantes, sindicatos y defensores de derechos humanos— han retomado las calles como espacio político.
Las marchas concluyeron sin incidentes graves, aunque en varias ciudades se reportaron tensiones menores entre manifestantes y contramanifestantes.
Con esta jornada, Estados Unidos vive un nuevo capítulo de confrontación social, mientras crece el debate sobre los límites del poder presidencial y el futuro de la democracia norteamericana.








