Por Tacho Ledesma
Ahora sí que ni el pobre ventilador del INE vio venir el remolino: salió Andrés Manuel López Obrador en un videíto, muy propio, muy relax, para presentar su nuevo libro “Grandeza”, y de inmediato el país tuvo un episodio colectivo de vértigo político.
Nomás dijo el exmandatario aquello de “hay que apoyar mucho a Claudia Sheinbaum” y que si “la temporada de zopilotes, buitres, halcones y monos saraguatos”, y la comentocracia entró en un trance místico.
De un lado, un ejército de opinadores asegurando que “es el Maximato”, que “AMLO ya regresó”, que “estamos a un segundo de convertirnos en una república tropical con jaguares legisladores”.
Del otro lado, los más conservadores sobándose el pecho, porque según ellos casi se les desprende el alma del susto.
Y luego vino lo que realmente los dejó pálidos: AMLO dijo que solo regresaría a las calles por tres razones: si intentan robarse la democracia, si regresan los fraudes electorales o si hay intento de golpe de Estado contra Sheinbaum.
Y remató: “Claudia es la mejor presidenta del mundo.” ¡No hombre! Con eso bastó para que en la oposición se desataran como gallinas sin cabeza.
Mientras tanto, en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum, muy tranquila, prácticamente les dijo: “No inventen, nadie va a salir a marchar, aquí no aplica.” Y listo. Eso fue todo.
Pero nunca falta quien quiera ver terremotos donde solo tiembla el ojo.
Y si el show nacional está bueno, en Morelia ya se soltaron los trancazos. Porque si arriba hay “monos saraguatos”, abajo tenemos monos encendidos.
A dos años de la elección municipal de 2027, Morelia ya huele, suena y parece campaña adelantada. Y no campaña normal, no: campaña tipo reality show.
Todo empezó con René Valencia, líder de Revolución Social, lanzando una bomba mediática: acusó al diputado morenista Juan Carlos Barragán de proteger a su hermano Alfonso, a quien señaló como líder de una banda de asaltantes de transportistas.
Incluyó narrativa cinematográfica: robo a Río Roma, amenazas, rescate heroico, intervención política… Netflix, si estás leyendo esto: te falta contenido, aquí hay material.
Barragán, por supuesto, respondió como político de antaño: denuncia en mano y video en redes. Dijo que era falso, que no hay evidencia, que el caso de 2019 no involucra a su hermano y que, si los Valencia supieran de un delito, no denunciarlo los metería en broncas.
Nada nuevo bajo el sol, pero sí entretenido.
Entonces, para que el drama subiera de nivel, apareció Guillermo Valencia, jefe estatal del PRI, quien llamó a los Barragán “tentáculos delictivos” de Leonel Godoy, y en un salto mortal sin red, insinuó que Godoy estaría detrás del asesinato de Carlos Manzo, sin una sola prueba más allá de la imaginación. Con esto queda claro que la disputa por Morelia ya no es política: es un deporte extremo. Hay acusaciones, denuncias, videos, indirectas, y un juego de “tú más” que haría ruborizar a las telenovelas.
Morena afila su interna.
El PRI quiere reposicionarse a gritos.
Y el PRD… bueno, luego vemos si todavía aparece en el mapa.
Mientras tanto, el Plan Michoacán avanza pian pianito. La presidenta Sheinbaum anunció que entre el 10 y el 11 de diciembre se presentarán los avances de los 12 ejes del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.
Ferias del Bienestar, obras, becas, seguridad, combate a la extorsión, presencia federal…
Todo sigue caminando, aunque haya quien insista en que “es lo mismo de siempre”.
Pero ahí va, paso a paso, en un estado donde los escándalos locales. ya vio usted, no se quedan cortos.
Y cierro con esto…
Si AMLO mencionó “defender la democracia”, si la oposición ya entró en trance apocalíptico, si en Morelia ya se están aventando acusaciones como si fueran confeti, entonces sí: la temporada de pajaritos, halcones y monos saraguatos oficialmente inició. Y aquí estaré, reportando desde la copa del árbol más alto, con binoculares y café.








