La palabra la empeñan los hombres, lo demás, es mamarrachada política

Por VÍCTOR ARMANDO LÓPEZ LANDEROS

Decía mi abuela que empeñar la palabra sólo lo hacían los caballeros, los hombres, las personas con valores. Y es que hacerlo implica un cabal compromiso y cumplimiento, usando la propia honorabilidad. Por eso, no cualquiera hoy día, y menos en la “pinchurrienta” política michoacana.


Si bien es cierto que el Comité Ejecutivo Nacional de Morena y su Comisión de Elecciones signaron a Carlos Torres Piña como el coordinador para la Defensa de la Transformación en Michoacán, el camino hacia la candidatura por la gubernatura no estará nada sencillo de sortear.
Y menos aún cuando se empeña la palabra de respeto a una determinación y la suma a la construcción de la unidad, y a las pocas horas se cambia de decisión. Situación en la que está inmerso el profesor en Educación Física, Raúl Morón Orozco, quien no resultó electo como él lo esperaba, a pesar de las múltiples encuestas que pago para engañar a los incautos. Olvidándose que el enemigo lo tenía en su propia casa: Traidores, aduladores, soberbios, poca visión, nexos criminales.


Y fiel a la dinámica que en las últimas décadas lo ha caracterizado, al parecer no honrará su palabra, y ya con el consejo de los petistas, específicamente de Reginaldo Sandoval, dice que hará consultas para determinar su próxima determinación. Ojalá alguien le diga, o le devele, lo pírrico que es electoralmente (basándose en números) el apoyo del Partido del Trabajo.


Raúl Morón lo sabe bien, no le darán concesiones de más en Morena-Michoacán, pues cuando él ganó en 2018 la Presidencia Municipal de Morelia, los grupos internos se le acercaron para que se colocará a su gente en la administración, a lo que el actual senador de la República les respondía que su gobierno no era agencia de colocaciones. Y cuando a él le tocó hacer lo propio ante el Gobierno del Estado, también traicionó a sus seguidores y equipo de trabajo, sólo gestionando espacio para su hijo y su yerno.
Por eso es que escasos son los que tienen palabra.