Michoacán abre la puerta a una consulta histórica para cuidar lo que somos
Por Paloma Escoto
Esta semana quiero invitarles a detenernos un momento, a respirar profundo y mirar con atención el territorio que habitamos. A escuchar lo que dicen nuestros ríos, nuestros bosques, nuestras montañas, nuestros mares y nuestras comunidades. Porque hoy, más que nunca, Michoacán nos llama a participar en una tarea que no es menor: la construcción colectiva de la Estrategia para la Conservación y Uso Sustentable de la Biodiversidad de Michoacán (ECUSBE–MICH), a través de una consulta pública abierta, amplia e incluyente, que se desarrollará del 11 de febrero al 4 de marzo de 2026.
No se trata de un trámite más ni de un documento técnico destinado a quedarse en los anaqueles. Estamos ante un ejercicio democrático profundo, que busca poner en el centro a la ciudadanía, al conocimiento local, a las comunidades, a las juventudes, a los pueblos originarios, a las organizaciones civiles, al sector productivo, a la academia y a todas las personas que creen que proteger la biodiversidad no es un lujo, sino una urgencia.
La ECUSBE–MICH es una iniciativa interinstitucional, resultado de la corresponsabilidad del Gobierno de Michoacán, a través de la Secretaría del Medio Ambiente (SECMA), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y la Agencia Alemana de Cooperación al Desarrollo Sustentable (GIZ). Este esfuerzo conjunto no solo fortalece la política ambiental del estado, sino que coloca a Michoacán en la ruta de las mejores prácticas internacionales en materia de conservación, sostenibilidad y gobernanza ambiental.
Michoacán: un territorio megadiverso que exige acción colectiva
Hablar de biodiversidad en Michoacán es hablar de identidad, de historia y de futuro. Nuestro estado forma parte de una de las regiones biológicas más ricas del país. México, recordemos, es considerado uno de los 17 países megadiversos del planeta, al concentrar cerca del 12% de la biodiversidad mundial, de acuerdo con datos de la CONABIO. Y Michoacán, por su ubicación geográfica, su compleja topografía y su variedad de climas, aporta una parte fundamental de esa riqueza.
En nuestro territorio confluyen ecosistemas tan diversos como los bosques templados de pino-encino, la selva baja caducifolia de Tierra Caliente, los humedales costeros, los manglares, los lagos de origen volcánico y los sistemas marinos del Pacífico. Esta variedad sostiene una impresionante diversidad de especies: más de 1,200 especies de vertebrados, miles de plantas, insectos, hongos y microorganismos que conforman redes ecológicas complejas y frágiles.
Sin embargo, este patrimonio natural enfrenta amenazas crecientes: cambio de uso de suelo, deforestación, incendios forestales, sobreexplotación de recursos, contaminación de cuerpos de agua, expansión urbana desordenada y los efectos cada vez más visibles del cambio climático.
Según cifras oficiales, Michoacán pierde cada año miles de hectáreas de cobertura forestal, principalmente por actividades agrícolas no planificadas, tala ilegal e incendios. A ello se suma la degradación de lagos emblemáticos como Pátzcuaro, Cuitzeo y Zirahuén, cuyos niveles de agua y calidad ambiental han disminuido drásticamente en las últimas décadas, región asistida estratégicamente por los trabajos anuales de Rescate y Conservación del Lago de Pátzcuaro 2026.
Frente a este panorama, la ECUSBE–MICH surge como una herramienta estratégica para revertir tendencias, fortalecer capacidades locales, proteger especies emblemáticas y, sobre todo, garantizar que el desarrollo del estado sea compatible con la conservación de la vida.
¿Qué es la ECUSBE–MICH y por qué es un logro?
La Estrategia para la Conservación y Uso Sustentable de la Biodiversidad de Michoacán no es un documento aislado. Forma parte de una política pública integral alineada con la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad de México (ENBioMex) y con compromisos internacionales como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de la ONU y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Su objetivo central es definir una hoja de ruta clara, participativa y territorializada para conservar, restaurar y aprovechar de manera responsable la biodiversidad del estado, garantizando beneficios sociales, económicos y ambientales para las generaciones presentes y futuras.
Este enfoque reconoce algo fundamental: la biodiversidad no se protege desde un escritorio, sino desde el territorio, con las comunidades, con quienes conocen la tierra, el bosque, el agua, las semillas, los ciclos naturales y las prácticas tradicionales que han permitido la coexistencia entre el ser humano y la naturaleza durante siglos.
La ECUSBE–MICH propone líneas de acción en temas clave como:
• Conservación de ecosistemas prioritarios
• Protección de especies en riesgo
• Restauración ecológica
• Uso sustentable de recursos naturales
• Fortalecimiento de capacidades locales
• Educación ambiental
• Gobernanza y participación social
• Economía verde y desarrollo sustentable
Su elaboración, además, ha implicado un trabajo técnico riguroso, respaldado por información científica, diagnósticos territoriales, análisis de riesgo y experiencias exitosas tanto nacionales como internacionales.
Una consulta pública que pone la voz ciudadana en el centro
Lo verdaderamente extraordinario de este proceso es la consulta pública, un mecanismo democrático que busca recoger opiniones, propuestas, críticas y aportaciones de la sociedad para fortalecer el Plan de Acción de la ECUSBE–MICH.
Participar es sencillo, accesible y completamente gratuito. Del 11 de febrero al 4 de marzo de 2026, cualquier persona puede:
- Consultar y/o descargar el documento del Plan de Acción en el siguiente enlace:
https://forms.gle/WNuQPYuWSJtcgf7x5 - Registrar sus comentarios, sugerencias y aportaciones mediante el cuestionario disponible en el mismo enlace.
- Asegurarse de enviar sus observaciones dentro del plazo establecido, ya que solo se considerarán las aportaciones recibidas en tiempo y forma.
Para dudas o información adicional, la Secretaría del Medio Ambiente pone a disposición el teléfono 443 689 3262 ext. 523 y el correo electrónico aglaen.carbajal@secma.michoacan.gob.mx.
Esta consulta no es simbólica. Las opiniones recabadas serán analizadas e integradas al documento final, lo que significa que la ciudadanía tiene la oportunidad real de influir en la política ambiental del estado.
¿Cómo nos beneficia participar?
La conservación de la biodiversidad no es un tema exclusivo de ambientalistas o académicos. Nos involucra a todas y todos, porque de ella dependen:
• El acceso al agua potable
• La producción de alimentos
• La regulación del clima
• La prevención de desastres naturales
• La salud pública
• El desarrollo económico regional
Por ejemplo, los bosques michoacanos capturan millones de toneladas de dióxido de carbono al año, contribuyendo a mitigar el cambio climático. Los polinizadores, como abejas y mariposas, son responsables de la reproducción de más del 70% de los cultivos alimentarios, según la FAO. Y los humedales funcionan como verdaderas esponjas naturales que previenen inundaciones y filtran contaminantes.
Proteger la biodiversidad, entonces, es invertir en bienestar, salud y estabilidad social.
Casos emblemáticos: cuando la conservación da resultados
La actual administración del Gobierno de Michoacán, a través de la Secretaría del Medio Ambiente, trabaja, respalda e impulsa proyectos de alto impacto que hoy son referentes de conservación.
El jaguar: símbolo de equilibrio ecológico
El jaguar, el felino más grande de América, ha regresado poco a poco a diversas regiones del estado gracias a programas de monitoreo, conservación de hábitat y trabajo comunitario. Su presencia es un indicador clave de la buena salud de los ecosistemas.
Estudios recientes señalan que Michoacán alberga corredores biológicos fundamentales para la conectividad de esta especie, lo que convierte al estado en una pieza estratégica para su supervivencia a nivel nacional.
Las guacamayas verdes de Tierra Caliente
En la región de Tierra Caliente, la protección de la guacamaya verde ha sido un ejemplo exitoso de conservación participativa. Mediante programas de vigilancia comunitaria, educación ambiental y restauración de hábitat, se ha logrado estabilizar poblaciones que estaban al borde del colapso.
Estas aves no solo embellecen nuestros cielos; son dispersoras de semillas, fundamentales para la regeneración de selvas tropicales.
El pez blanco de Pátzcuaro: rescatar lo nuestro
El emblemático pez blanco del lago de Pátzcuaro, una especie endémica y profundamente ligada a la identidad purépecha, ha sido protagonista de proyectos de conservación, reproducción en cautiverio y recuperación de hábitats.
Estos esfuerzos buscan no solo salvar una especie, sino preservar una tradición cultural, gastronómica y económica que da sentido a toda una región.
Conservación y desarrollo: dos caminos que pueden encontrarse
Uno de los grandes retos de nuestro tiempo es demostrar que conservar no significa frenar el desarrollo, sino orientarlo de manera inteligente.
La ECUSBE–MICH apuesta por modelos productivos sustentables que generen empleo, fortalezcan economías locales y, al mismo tiempo, protejan los ecosistemas. Ejemplo de ello son:
• El ecoturismo comunitario
• La agroecología
• La silvicultura sustentable
• La pesca responsable
• Los sistemas agroforestales
Estos modelos no solo reducen el impacto ambiental, sino que fortalecen la cohesión social, impulsan el arraigo comunitario y abren oportunidades para las juventudes rurales.








