El derrumbe de un mito: Raúl Morón y el costo político de perder el rumbo

Por Tacho Ledesma

Durante años, en la conversación política de Michoacán se repitió una idea casi como dogma: Raúl Morón era imbatible. Las más reciente Encuesta Mx no sólo desmiente ese mito, lo entierra. Y lo hace con un dato que debería encender todas las alarmas en Morena: el senador no sólo cae, arrastra al partido al tercer lugar de preferencias estatales.

El golpe es doble. Por un lado, Morón aparece rebasado por Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan, cuyo crecimiento contrasta con el estancamiento, cuando no retroceso, del senador. Por el otro, Morena queda por detrás del alcalde panista de Morelia, Alfonso Martínez, confirmando que el problema ya no es sólo de candidato, sino de estrategia y narrativa.

Nada de esto ocurre en el vacío. El desgaste de Morón es consecuencia directa de decisiones políticas acumuladas, no de una coyuntura aislada. La confrontación pública con el entonces alcalde Carlos Manzo, hoy asesinado, abrió una grieta que nunca cerró. Por el contrario, se profundizó con los señalamientos de su viuda, de su equipo y de actores sociales, que han exigido que las investigaciones no se limiten a los ejecutores materiales y alcancen también a los entornos de poder que operaban en la región.

En política, aunque no haya sentencias, la sospecha sostenida es letal. Y más aún cuando el silencio o la evasión sustituyen a la claridad.

Morón también arrastra una confrontación abierta y sin tregua con el gobernador Alfredo Ramírez y algunos integrantes de su equipo; este pleito solo ha generado desgaste al movimiento en Michoacán y a nivel nacional ya parece que han tomado nota al respecto.

A este contexto se suma otro factor que explica el desplome: la composición de su equipo político. La cercanía con silvanistas, ex perredistas y ex priistas no es un asunto menor; es una señal. Para la militancia de Morena y para amplios sectores ciudadanos, ese bloque representa el pasado que el movimiento prometió superar, no el proyecto de transformación que hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

Mientras el país transita hacia una etapa de consolidación del obradorismo con nuevos liderazgos, Morón parece anclado a alianzas recicladas, más preocupadas por conservar cuotas que por construir legitimidad social.

El resultado es contundente: 2025 cierra como el peor año político del senador. Ya no marca agenda, ya no crece, ya no suma. Por el contrario, resta. Resta credibilidad, resta competitividad y resta viabilidad electoral a Morena en Michoacán.

La encuesta también deja otra lectura incómoda pero inevitable: el futuro del partido no pasa por un solo nombre. El crecimiento de Grecia Quiroz obliga a ver otros perfiles con experiencia, conexión territorial y menor desgaste, alguien que garantice la continuidad del proyecto de la Presidenta y la unidad del movimiento.

Además, hay que resaltar que el propio Morena se ha impuesto una meta clara: avanzar hacia la igualdad sustantiva, lo que implica construir un abanico amplio de candidaturas femeninas competitivas rumbo a 2027.

Otro dato: la encuesta del Heraldo también da cuenta del desplome que acarrea el senador, quien cayó drásticamente frente a la alcaldesa de Uruapan y los ubica en empate técnico.

Y como dicen los que saben, él ya no tiene margen de crecimiento, por el contrario, la tendencia parece que será ir en picada frente a la oposición.

El tiempo del “candidato imbatible” se terminó. Hoy, Morena enfrenta una disyuntiva estratégica: insistir en figuras desgastadas o abrir paso a liderazgos congruentes con el momento político del país. Las encuestas ya dieron su veredicto. Ignorarlo tendría un costo mucho mayor que reconocerlo.