Por Celfia Duarte Casarez
Un momento histórico que no admite neutralidades
Chile atraviesa un punto de quiebre. No es solo una crisis climática ni una emergencia estacional: es la expresión brutal de un modelo que ha normalizado el despojo territorial, la precarización de la vida y la subordinación de la naturaleza a los intereses del capital. Los grandes incendios que hoy arrasan el centro-sur del país no pueden leerse como hechos aislados. Son parte de un momento histórico donde el Estado llega tarde, el mercado llega primero y los pueblos quedan en medio del fuego. La pregunta no es únicamente cómo comenzó el incendio, sino qué condiciones políticas, económicas y territoriales permitieron que se volviera incontrolable.
Incendios, tierras raras y las sombra del extractivismo
Resulta imposible ignorar las coincidencias. Mientras la región del Biobío-Ñuble y la zona de Penco enfrentan incendios de una magnitud devastadora, avanza, no sin resistencia social y municipal el proyecto minero privado conocido como “Módulo Penco”, (TVU Noticias, 2025), orientado a la extracción de tierras raras y liderado por Aclara / REE UNO SpA, (Aclara Resources, 2024). con participación del Grupo CAP, (Embajada de la República Checa en Chile. (2024). No afirmamos causalidades sin pruebas, pero tampoco aceptamos la ingenuidad política. América Latina conoce bien estas historias: territorios que arden, comunidades desplazadas y, después, proyectos extractivos que avanzan sobre lo que quedó en pie. Ojalá estemos frente a una trágica coincidencia y no ante algo deliberadamente armado. Mientras sean peras o manzanas, la realidad es irrefutable: hay muertos, heridos, miles de desplazados y poblados enteros reducidos a cenizas.
Memoria, amor y solidaridad con el pueblo mapuche y chileno
Escribo también desde lo personal, con respeto profundo y amor por las tierras del Cono Sur. Fui afortunada: Chile, y en particular la Gran Concepción, fue mi hogar entre 2015 y 2016. Allí aprendí el valor de la organización popular, la memoria y la dignidad de un pueblo que no se rinde.
Por eso mi amor por el pueblo chileno no me permite guardar silencio. Mi solidaridad con el pueblo mapuche, históricamente despojado y criminalizado, y con el pueblo chileno que hoy sufre esta catástrofe, no es circunstancial: es permanente. Desde mi persona creo que, defender la vida es exigir verdad, justicia territorial y que la tragedia no se convierta en oportunidad de saqueo. Mi solidaridad estará siempre con Chile.








