La conexión virtual entre las personas trae consigo beneficios importantes, como el permitir la interacción constante, obtener información prácticamente de manera inmediata y estar enterado de lo que les sucede a las personas a nuestro alrededor, pero la comunicación a través de internet puede traer también consecuencias negativas en la salud mental principalmente de los jóvenes.
Según un informe de la Asociación de Internet.mx, el 96% de los jóvenes mexicanos de 12 a 17 años utiliza redes sociales y si bien las redes sociales brindan oportunidades de trabajo y recreación, también presentan desafíos y riesgos.
¿Cuáles son los peligros?
Algunos de los desafíos incluyen la privacidad en línea, el acoso cibernético y la exposición a contenido inapropiado
Cuando las personas suben información a sus redes sociales, la intención principal de hacerlo es comunicar algo (ya sea prosperidad, plenitud, felicidad o compromiso, entre otras). Aunque el acto de comunicar ha cambiado de lo verbal y en persona a lo gráfico y a distancia, la intención sigue siendo la misma, transmitir información y obtener información.
Si la comunicación no fluye, entonces se puede experimentar angustia, ansiedad, tristeza, sensación de aislamiento y rechazo, entre otros sentimientos que van diezmando lentamente la salud mental de aquel que comunica.
Dentro de las redes sociales más utilizadas en México incluyen Facebook, Instagran, Whatsapp y Twitter. De acuerdo con la socia fundadora de la empresa mexicana Lexium (plataforma de educación), Laura Elizondo Williams, los jóvenes que no reciben el “Me gusta” o los comentarios que espera, cuando el tiempo de respuesta es muy largo, cuando el mensaje que emitió no es bien recibido, los sentimientos negativos afloran y, si esta situación es frecuente, puede causar una importante disminución de su autoimagen y, por consecuencia, depresión.
Además de interactuar en redes sociales en donde se arriesga a no ser retroalimentado como lo espera, el joven puede arriesgar también su salud mental si el contenido que desea ver en redes tiende a ser pesimista, violento, negativo o poco enriquecedor. La exposición constante a este tipo de contenido también trae repercusiones para el bienestar emocional de la persona.
“Cuidar de lo que uno se nutre en las redes y detenerse a analizar los objetivos que se persiguen en nuestras comunicaciones es muy recomendable. Aunque las redes sociales pueden ser una herramienta útil y divertida, es importante encontrar un equilibrio en su uso. Pasar demasiado tiempo en las redes sociales puede afectar otras áreas de la vida, como el tiempo dedicado a actividades físicas, relaciones personales y desarrollo de habilidades offline. Establecer límites y tener un uso consciente de las redes sociales puede contribuir a un estilo de vida más equilibrado”, comenta Laura Elizondo Williams.