Por Víctor Armando López Landeros
El último trimestre del año es el de mayor proyección turística de Michoacán, una vez que se realizan diferentes festivales de talla internacional, ya sea de cine, música, gastronomía, sin olvidar la emblemática Noche de Muertos e incluso las luces navideñas.
Pero también llega el último trimestre de la impunidad en Michoacán, una vez que estudiantes normalistas, vendedores ambulantes, agrupaciones y activistas de “X” o “Y” se manifiestan en las calles de Morelia y carreteras de Michoacán, mismas que bloquean e impiden el libre tránsito; dañan las cosas; roban; secuestran; alteran el orden público y cometen actos de vandalismo; atacan a las vías de comunicación; destruyen propiedades privadas y equipamiento urbano. Generan caos y miedo entre los ciudadanos.
Y todo ello se les permite, los cuerpos de seguridad sólo se convierten en espectadoras de primera fila, pero normalmente no intervienen, permitiendo con total impunidad que los manifestantes, principalmente normalistas de Tiripetío y Cherán, realicen pintas en bardas y vehículos privados; que rompan vidrios de negocios y de paradas del transporte público; que ofendan y amedrenten a los ciudadanos; que secuestren camiones y roben sus mercancías; que busquen plantarse en plazas públicas (aunque este último año no se permitió). Sin olvidar que se manifiestan o buscan impedir la inauguración de los citados eventos, buscando que así les hagan caso a sus supuestas demandas (normalmente fuera de todo contexto) o celebración de fechas.
Como quiera que sea todos estos escenarios lamentablemente a los primeros que dañan es a los habitantes; pero peor aún les toca vivirlos a los visitantes nacionales e internacionales que asisten a los festivales, celebraciones o simplemente para conocer la belleza y grandeza de Michoacán.
Te imaginas andar de turista y encontrar vías de comunicación bloqueadas, plazas rodeadas con vallas, manifestaciones y gritos en eventos públicos; pintas en las paredes, edificios y monumentos históricos. Y observar que los elementos de fuerza sólo sonríen, y que ninguna autoridad municipal o estatal intervenga ante los diversos desmanes, y peor aún enterarte que a pesar de todo: ¡No hay detenidos!
Michoacán sí, efectivamente, lo tiene todo: Muchos atractivos culturales, tradicionales, gastronómicos, religiosos, turísticos, celebraciones y todo tipo de belleza natural. Pero desde hace años lo que tiene de más con autoridades cobardes, cómplices y fomentadoras de la impunidad.
¿O usted está de acuerdo en que todo esto se permita¡








