Por VÍCTOR ARMANDO LÓPEZ
Los informes legislativos forman parte del ejercicio de la rendición de cuentas, y por tanto mediante ellos tienen que comunicar, explicar y justificar el uso de recursos públicos para las actividades que desarrollan. Es decir, mostrar los resultados de su gestión.
Un informe legislativo debe contar con elementos básicos, como son: 1) Información (los datos duros de la gestión, números, estadísticas y resultados); 2) Abrir el diálogo con la sociedad (para que ésta pregunte sobre los beneficios y los detalles, a favor y en contra, de las iniciativas de ley y las modificaciones a las normas); y, 3) Responsabilidad (el informante debe estar consciente de lo que dice, de lo que comunica, y no mentir)
Y es que la rendición de cuentas nos encamina hacia la transparencia; rumbo al combate a la corrupción; y, con destino a la generación de la confianza ciudadana, que es la meta más difícil de alcanzar, ya que en nuestro país, en Michoacán, quienes se desarrollan en el ámbito político están muy desacreditados.
En las últimas dos semanas se han desarrollado informes legislativos de los diputados de la 76 Legislatura del Congreso del Estado, principalmente en las cabeceras distritales que representan, otros con su grupo parlamentario y unos más sólo mediante la entrega de un escrito, y con ello están cumpliendo.
Algunos legisladores utilizan salones de eventos, otros, plazas públicas y unos más de manera sencilla lo hacen mediante una conferencia. Y hay quienes para mostrar su músculo político -según ellos y sus asesores- recurren al acarreo de personas, cuya mayoría no sabe a qué va, y en el instante reciben una pancarta para mostrar y les indican la porra que deben decir. Y aquí están inmiscuidos todos los partidos políticos, nadie de salva. Tienen los mismos vicios, las mismas prácticas.
Hasta aquí todo está dentro de los estándares que ya desde hace años vivimos. Pero ya lo más burdo es cuando el legislador miente sobre su trabajo. Cuando para brillar hace recuentos de todo lo que ha trabajado durante las ocasiones que ha sido diputado, en lugar de centrarse en lo resultados del último año. ¡Eso es lo más honesto!
Otro mal detalle, es cuando informan sobre iniciativas de ley de las comisiones a las que pertenecen, pero en las cuales no participan de manera efectiva, no aportan, o no acuden a las reuniones de las mismas. Pero por estar en el grupo las cuentan como propias.
También hay quienes informan un buen número de iniciativas de ley o de reformas, aunque más del 90 por ciento de las mismas no sean aprobadas. Claro, el trabajo está hecho, pero no acorde a las necesidades de los michoacanos y su entidad.
Y también es cierto que hay diputados que tienen una productividad efectiva, por el hecho de tener buena visión y proyección, además de que se han armado de equipos eficaces y eficientes, y no del club de amigos o de compromisos, como una buena mayoría lo hace.
Sin olvidar los que les dejan enquistados desde otras legislaturas. Por ejemplo, exasesores panistas sirviendo ahora a diputados morenistas, o diversas mezclas que hay. Y realmente no sería malo tenerlos si fueran profesionales, pero actúan de acuerdo a sus colores de origen y terminan bloqueando al diputado que les da la oportunidad de estar ahí
Quizá lo más viable sería que un legisladore tuviese un actuar como lo primero que mencionamos en este espacio. Pero también un diputado en su calidad de representante popular tiene que hacer unas reflexiones propias y encaminarse hacia ellas: ¿Qué estoy haciendo por Michoacán? ¿En qué estoy beneficiando a mis representados? ¿Vengo a cobrar o a producir? ¿Quiero un paso gris por la legislatura o un espacio en la historia? ¿Qué le voy a dejar a Michoacán y a mi gente?








